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Tenerife : terre d'amandiers, d'abeilles et de miel

janv. 21, 2011

Actualisation mars 2017

 

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Le sentier des amandiers en fleurs 

 

Entre début janvier et les premiers jours de février, il est un rendez-vous que les amoureux des fleurs ne sauraient manquer dans l’Ouest de Tenerife : ”La ruta de los almendros en flor”. Fidèles au poste et à la tradition, nous voilà partis sac à dos pour une matinée de randonnée paisible au Pays des Merveilles, aujourd’hui il s’agit d’ouvrir tout grands les yeux, et de laisser la lumière faire le reste.

Comme toujours à Tenerife, le monde minéral s’impose vite sous les pas : le sentier des amandiers se mérite ! Nous traversons ici une coulée du Volcan Chinyero entré en éruption en 1909 : la vue se perd dans cet océan de laves pétrifiées au milieu duquel le visiteur prend conscience que face aux forces de la nature, il risque bien de ne pas faire le poids…

 

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 Dans les coulées du volcan Chinyero - photo tenerife autrement

 

A force de travail, les anciens ont su apprivoiser ce sol chaotique sorti tout droit des entrailles de la terre. Entre leurs mains obstinées, les laves sont devenues blocs de pierres, et les murets sont venus border joliment les chemins qui mènent aux parcelles d’amandiers, de figuiers, et de “chumberas” (figuiers de Barbarie), dont la petite production était indissociable de l’activité rurale locale au siècle dernier. Le sentier grimpe vers le plateau de L.B, et l’altitude aidant, l’ambiance se fait de plus en plus printanière…

 

Un plateau jadis dédié à la culture des amandiers et des figuiers

 

Au terme de ce sentier baigné de senteurs matinales,  tandis que le thé fume dans les gobelets, nous nous régalons de ce toit de pétales qu’un vieil amandier a posé au dessus de nos têtes : c'est l'anniversaire d'Anga, bel endroit  et belle époque pour célèbrer le jour 1 d'un nouveau cycle personnel !

"Monter aux amandiers" en début d'année vous a des airs de rituel, d'immersion prometteuse dans la pureté et l'innocence des fleurs, a l'instar de cette page blanche de tous les possibles que sont les mois à venir.

 

 

Les abeilles s’en donnent à cœur joie, l’air sent le miel.


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Dios mío que explosión serena de belleza!!
Un regalo paro la mirada y el alma.
¡Serán coquetos los almendros!
Calladitos, sin moverse de su sitio,
sin mirarse en un espejo y
hay que ver como se engalanan.

 

Loreto Dudes

  

La redescente vers la vallée de Santiago del Teide nous réserve encore quelques beaux feux d’artifices floraux ! Pas un retour de balade sur le plateau « del Valle » sans une visite à la Casa del Patio (*) et son ancienne demeure de construction traditionnelle, ses "lagares" (pressoirs à vin) et sa "cuadra" pour les chevaux : croulant sous les fleurs, les lieux n’en ont que plus de charme.

 (*) devenue depuis la Casona del Patio . Terrasse de café/restaurant et hôtel rural.

 

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Un puñado de almendras

Une poignée d'amandes

Pour les hispanophones, un joli et nostalgique moment de lecture 

Zenaido Hernandez Cabrera est journaliste.

 

 

Después de la leche y el gofio, peinados y perfumados y con el beso de despedida, llegaba el socorrido puñado de almendras a la puerta de la casa. Salíamos cada mañana con la mente despejada y con energía suficiente para aguantar hasta el mediodía, cuando la última clase tocara a su fin y podíamos, alegremente, desandar el camino para el almuerzo. A veces junto a las almendras iban pasas, nueces y hasta manises. Las almendras eran para nuestra madre el mejor refuerzo. Aunque al comienzo del curso echaba mano del Redoxón, del Calcio Sandoz y de otros complejos vitamínicos, no faltó nunca en la cocina la bolsa de almendras que, junto al ritual de persignarnos, daba la señal de salida hacia una calle abierta que había que caminar con el tiempo ajustado, con pocos coches y con un aire mucho más limpio y libre que el de ahora.

Así que de octubre a junio, cada mañana, el puñado de almendras hacía con nosotros el viaje hasta el colegio, y cumplíamos, ¡vaya que si cumplíamos! Estábamos adiestrados a esa y a cualquier otra prueba, porque había que mantener la cabeza activa, muy despierta, para que entraran las matemáticas, para comprender la física, para que se nos quedaran los verbos, el francés y el latín.

Entonces las almendras venían de la tienda de Tío Juan, o de cualquier otro establecimiento. Fue años más tarde cuando las vi entre las ramas de los viejos almendros de Guía de Isora y Santiago del Teide; entre los cachochos [tuneras viejas] de Acoteja, allá por Aripe, en medio de los pedregales, venciendo abandonos y desaires, junto a los pasiles piramidales que alguien me mostró un día, que parecían esconderse detrás del cementerio de Chío, o junto al cruce de Boca de Tauce. Precisamente en ese último espacio las palas irrumpieron una mañana con fuerza para abancalar una amplia extensión, emulando al campo de fútbol donde los jóvenes de la zona daban rienda suelta a su afición favorita en largas tarde de asueto. Alguien, con mucha influencia había decidido plantar almendros y melocotoneros sobre el malpaís. Allí quedaron cientos de pinos, frondosos y altivos, a los que los niños y su maestro trataron de defender con dibujos, redacciones y cartas al director, a sabiendas de que la suerte estaba echada (…).

Han pasado los años y se ve con otros parámetros al viejo almendro. Alguien dijo, y creo que con todo el fundamento, que las almendras canarias gozan de un valor especial por su contenido en aceites, por su riqueza proteica. Qué duda cabe que nuestra luminosidad y las características de los suelos dan al fruto un valor difícilmente igualable. El proceso de revalorizar los recursos del medio rural ha tocado directamente a los familiares y sacrificados almendros. En Guía de Isora, con el impulso de Juan Antonio Peraza, un dinamizador inagotable, se ha creado una cooperativa, Los Poleos, que agrupa a los propietarios de terrenos donde sobreviven los almendros.

Con el Cabildo se han organizado campañas para podarlos, se han reinjertado árboles que daban frutos con el amargor del resistente pie, y se celebran las majadas tradicionales en Aripe, que congregan cada año a muchos curiosos y que permiten el encuentro con una amplia gama de productos que se elaboran en la zona, entre ellos un mojo exquisito, y una variada repostería que partiendo de los valores tradicionales hace incursiones sobresalientes.

Cada año, cuando florece el almendro, el ayuntamiento de Santiago del Teide organiza una visita por los caminos que transitan entre los campos en los que la blancura del árbol invita a la contemplación. Sucede otro tanto en Tejeda, en Puntagorda y en otros municipios de las islas (…). Las fiestas del almendro en flor son algo más que un recurso ocasional. La producción isleña pasa prácticamente desapercibida en un mercado que se abastece tanto en éste, como en cualquier otro producto, de lo que llega del exterior (…).

Hoy, como ayer, trato de que mis hijos vayan al colegio con el puñado de almendras en el bolsillo. Las suelo acompañar con nueces, pasas, manises… Y todo después de la jarra de leche y gofio. No es fácil, pero yo persisto en el intento.

Extrait du prologue rédigé pour le livre de gastronomie « Almendra de Canarias, flor de su paisaje rural » - Pellagofio Ediciones, 2007

 

    

 

Pour en savoir plus sur les miels de Tenerife 

www.casadelamiel.org

 

 

France G.

tenerife.autrement@hotmail.com

 

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Je remercie les auteurs de guides, les agents de voyages, les medias, les journalistes, pour leur passage sur mon site et pour leur intérêt, et souhaite néanmoins rappeler que  citer ses sources reste la base  de l'honnêteté intellectuelle... merci à vous !